Domingo, 17 Noviembre 2019

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El Rabanal, un símbolo económico del sector minero de Cundinamarca y Boyacá

 

A mediados de 1998, Colombia enfrentaba una de sus más intensas crisis económicas conocidas. Cientos de sectores productivos del país sintieron el impacto social y financiero.

 

Como consecuencia de esta crisis económica, se interrumpió la producción carbonífera en el país, lo que produjo efectos negativos en la región del valle de Ubaté por su fuerte incidencia en la economía del norte de Cundinamarca y Boyacá.

 

“La crisis fue de todo orden: comercial, autoridad minera, de desempleo, desconcierto e incertidumbre al interior del gremio. Nos vimos en la obligación de crear un movimiento cívico nacional minero que nació en Cundinamarca con representantes de cada municipio, siempre acompañados por la Federación de Productores de Carbón de Cundinamarca (Fedecundi)”, relata José Alejandro Rodríguez, miembro de la Federación y líder de la entonces iniciativa cívica.

 

 

El acopio El Rabanal queda ubicado en el municipio de Guachetá.Foto: George Cely, La Villa.

 

Para Rodríguez, el gremio minero estaba en una parálisis total, situación que los llevó al bloqueo de carreteras para llamar la atención del Estado. Con pliego de peticiones en la mano, los miembros de aquella organización cívica, con integrantes de cada municipio, buscaron la forma de dialogar con el Gobierno Nacional.


El llamado fue escuchado y el Estado respondió positivamente. Se hicieron diferentes reuniones en Bogotá, donde hablaron de todos los temas: jurídico, comercial y laboral. A raíz de este primer encuentro, se realizó otro en Ubaté, donde se unieron las otras organizaciones de Cundinamarca, Boyacá y otras partes del país. La movilización cívica crecía.


“Ese movimiento tuvo mucha credibilidad porque obtuvo el apoyo de no solo los empresarios mineros, sino de los trabajadores, la comunidad, de las autoridades y de la misma iglesia, que se vinculó y fue testigo para que el Estado nos escuchará”, señala Rodríguez.

 

 

Acopio El Rabanal


En total fueron 15 días de reuniones entre el movimiento cívico, liderado por Alejandro Rodríguez, y una de las principales acciones logradas fue un aporte inicial de $12.000 millones para revivir el sector. “Ahí nació El Rabanal, porque se pensó crear unos centros de acopio al lado del tren, para que pudiésemos salir en tren hacía la costa. En ese tiempo no existían los acopios”, acota Alejandro Rodríguez.

 

 

Con un movimiento cívico nacional minero, el gremio del carbón enfrentó la crisis que revivió al sector.Foto: George Cely, La Villa.

 

Con el fin de obtener parte de la financiación requerida y contar con las facultades necesarias para la instrumentación del programa de salvamento, en noviembre de 1998, el gobierno de entonces declaró la Emergencia Económica, lo que permitió el desembolso de este dinero. En total fueron $6.000 millones para Cundinamarca y la misma cantidad para Boyacá.

 

Con este auxilio económico, el movimiento cívico adquirió los terrenos en Guachetá y se organizó el acopio El Rabanal con el objetivo de ofrecer volumen. “Cada minero ofrecía 500 o 700 toneladas. No había competitividad. Ya con el acopio todos nos unimos y ya podíamos ofrecer volúmenes significativos de 20.000 a 30.000 toneladas por medio de la Federación”, cuenta Julio González, miembro de Fedecundi.

 

“Los acuerdos fueron sellados en la Gobernación de Cundinamarca con todas las autoridades del Estado y la clase política de entonces. Además, con esos dineros, también se pavimentaron cuatro kilómetros de la vía Tierra Negra, se hicieron los estudios para los hornos y los laboratorio de coquización”, explica Alejandro Rodríguez.

 

Estos recursos fueron canalizados a través del PNUD de las Naciones Unidas y los terrenos quedaron bajo la responsabilidad de Minercol, la hoy Agencia Nacional de Minería (ANM). Sin embargo, tiempo después, estos terrenos fueron cedidos al municipio de Guachetá y hoy son administrados por Fedecundi.

 

En total fueron 15 días de reuniones entre el movimiento cívico, liderado por Alejandro Rodríguez, y una de las principales acciones logradas fue un aporte inicial de $12.000 millones para revivir el sector. Foto: George Cely, La Villa.

 

 

Exportación


De a poco el sector fue superando la crisis y, con El Rabanal como punto estratégico, se adquirió una lavadora de carbón pensando en la exportación de coque. “Las cosas se dieron y se hicieron estudios de coquización, pruebas de laboratorio y se abrieron mercados porque nosotros no exportábamos”, apunta Rodríguez.

 

Según Fedecundi, el mercado del carbón siempre ha sido de picos altos y bajos, pero nunca volvió a caer como en ese tiempo. “En 1998 no compraban a ningún precio el carbón”.

 

Cómo se ve el panorama


Para los empresarios mineros, la base del carbón es la coquización, porque actualmente no hay ningún sustituto para el coque que hoy se exporta. “Para el carbón térmico existe reemplazo, como las hidroeléctricas o las energías renovables que, a futuro, puede tomar fuerza, pero hasta ahora lo que ha sostenido la industria son las exportaciones del coque”, concluye Alejandro Rodríguez.

 

Lo cierto es que El Rabanal es un símbolo del renacimiento del sector, de la lucha de un gremio que sigue siendo la base de la economía de una región.

 

Jorge Suárez Celis

REDACCIÓN LA VILLA

Artículo obtenido de lavilla.com.co